Tuve la dicha de ser invitada por una noche a conocer uno de los hoteles más exclusivos de nuestro país: Eden Roc en Cap Cana.
Se trata de un hotel boutique de lujo sumamente encantador, conformado por 34 habitaciones, todas suites. La ambientación te transporta a los sofisticados resorts de las rivieras francesa o italiana.
Es el primer hotel en el país que pertenece a la prestigiosa línea hotelera Relais & Chateaux.
Para tan “sacrificada” misión me llevé a mi gran cómplice y compañero de vida. Así que resultó ser una escapada muy romántica. ¡El lugar es mágico para este fin!
Había mucha emoción previa al viaje. Desde el día anterior el hotel me envió un mail, como acostumbra con todos sus huéspedes, para avisarnos de que nos estaban esperando, para confirmar la hora aproximada de llegada y demás detalles.
Por la forma tan cercana, amable y personalizada en que respondieron a las preguntas en mi “replay”, advertí que en el hotel nos aguardaba un trato muy especial. Y si hubiese sido nuestro caso el llegar por avión, no problem, el hotel incluye el servicio round-trip transfer al aeropuerto de Punta Cana.
Llegamos un sábado y, al entrar, la primera impresión que te da es que te encuentras en una hermosa y gran casa.
En efecto, tan pronto pisas suelo en este Edén estarás como en tu propio hogar… pero mucho mejor 😉


En la recepción nos esperaba la simpática y muy atenta Olga Myronova, quien realizó el check-in más rápido en la historia de mis experiencias en hoteles y procedió a mostrarnos el carrito de golf que nos pertenecía durante la estancia, para poder usar en el hotel y en todos los alrededores de Cap Cana. ¡Empezamos muuuy bien!

Olga nos dio un recorrido por las instalaciones del hotel y las suites, y nos dice que también tienen dos espectaculares villas de dos y tres habitaciones.
Cruzamos un coqueto puentecito sobre la piscina central y ¡parece que estamos en un “village” de cuentos de hadas!
Me conquistaron sus espacios decorados en una mezcla del más refinado estilo europeo y el encanto caribeño. So tropical chic.
El recorrido es breve, estamos en un hotel boutique, y por fin llegamos a nuestra residencia por un día.
Tuve que contener la emoción al entrar (con lo que me fascinan los lugares armoniosos y bien decorados) para no ponerme a dar brincos como niña con juguete nuevo.
Pero al llegar a nuestro patio privado ya si no pude contenerme, en especial al ver la piscina que teníamos tan sólo poner un pie fuera de la habitación, ¡sólo para nosotros!
Una carta de recibimiento del director del hotel, Stefano Baratelli, nos aguardaba con una botellita de vino tinto, frutas y otras exquisiteces.
Super práctico es que la habitación tiene una tableta desde donde puedes ejecutar diversas funciones y hasta ordenar room service. También puedes llevártela a otras áreas, como el club de playa, y escuchar tu musiquita.
Olga se despide de nosotros diciendo que cuando quisiéramos llamáramos a “nuestro mayordomo” para cualquier necesidad, como poner más aroma en las almohadas o llenar el jacuzzi del área de baño, con vista a un mini patio interior… ¿Salí de la tierra y llegué al cielo? Definitivamente sí, estoy en el paraíso.

CLUB DE PLAYA CALETON

Es el club de playa del hotel, vanguardista y espacioso. Tan pronto llegas a la zona de piscina y playa te transportas al cielo y recibes una deliciosa experiencia para los sentidos.
Los azules de su piscina infinity y el mar se entremezclan en perfecta armonía, lo que me hace pensar en uno de mis hashtag favoritos: #lovingblue
Una vez en la playa, se acerca un amable joven con toallas y nos ubica en el lugar de nuestra preferencia.
Estratégica-mente elegimos la primera línea de playa y muy cerca del bar 😀 Nos ofrecieron pinchos de frutas y toallitas frías para refrescarnos y humectar la piel.


El clima estaba de nuestra parte y tuvimos una tarde espléndida.
Descansamos, nos desconectamos y empezamos a recargar todas las energías agotadas durante la semana. El baño en la playa fue delicioso y, luego de un tiempo, decidimos hacerle una visita al “Uva Bar”.
Allí nos atendió Adalberto, un experimentado bartender que nos preparó un exquisito gintonic (para mi esposo) y, a mí, un delicioso mojito, que como si me hubiese adivinado, lo elaboró como me encanta, no muy dulce y con la acidez bien balanceada.
Lo felicité, y me dijo que en el hotel se cuidan mucho de utilizar siempre productos frescos y naturales para la elaboración de los cócteles. Valen en oro cada peso que cuestan.
Los tragos no son baratos, en especial para el mercado local, pero estamos en un paraíso exclusivo y, repito, valen la pena. ¡Salud!


Tuvimos el lujo de ver uno de los más hermosos y románticos atardeceres que hemos compartido juntos Iban y yo.
Desde

la fascinante terraza de su restaurante La Palapa By Eden Roc, muy bien calificado por los expertos culinarios, disfrutamos de unos platos orientales con una inmejorable selección de vino y espumante.
Uno de los fuertes de este hotel es la gastronomía. Su chef ejecutivo, Gianluca Re Fraschini, ha estado involucrado en el mundo de la preparación de alimentos durante más de 20 años, viajando y abriendo restaurantes italianos de primera categoría en lugares como Dubái y Tel Aviv.
El hotel ha sido escenario para que chefs de fama mundial, como Patrick O´Connell, realicen eventos trayendo así al país sus emblemáticas creaciones.

The unique “Eden Roc Experience” Breakfast
El desayuno fue una verdadera experiencia gastronómica a un nivel muy elevado. Un servicio integral, incluido en la estadía, que inicia desde que entras al restaurante con las atenciones y tan pronto te sientas en la fabulosa mesa.
La decoración del restaurant donde se sirve el desayuno, próximo a la piscina principal, es entre colonial, century y vintage. Me encantó el detalle de un banquito en acrílico, muy minimalista y de estilo italiano, para colocar la cartera o el beach bag.
La cubertería hace que sea un arte comer y los detalles en la mesa son únicos. Al llegar te ponen una torre de plata con panecillos, mermeladas y salmón ahumado. Te sirven el café de la forma que lo quieras:
– “ Un capuccino y un doble expressso por favor”. Pedí.
-“¿Con qué leche quiere el capuccino la señora? Entera, descremada, de almedra o de soya?”. ¿Cuántas veces te han preguntado eso en un hotel?
Luego, una mesa tipo buftet para la exquisiteces frías y todas las frutas, locales e importadas, que puedas imaginar. Y a la carta los calientes. Recomiendo los huevos benedictinos de la casa. ¡Deliciosos!
Un hotel al que le daría seis estrellas. Muy recomendado, que te deja con las ganas de volver. Sin duda, un santuario donde se le rinde culto a la privacidad, al bienestar y al arte del buen vivir.
Para una próxima nos queda pendiente una cena romántica en su “Jardín del Edén”, la experiencia en su bar de cavas con música en vivo, su maravilloso spa y mucho más.
Wow, yo me transporte leyendo este artículo. Había visto las fotos antes, pero ahora me lo lei linea por linea… y lo disfrute tanto que hasta siento que probé el mojito y me broncee en esa bellísima playa, ahí debajo de las matas de coco. Ahora mismo me voy a la página del hotel, porque yo desde que pueda voy pa’lla!
Cuanto me alegro!!🙌Esa es a idea😉 Se que te encantará! Gracias por tan valioso comentario🌷🌷