Praga Magica

Su ubicación en el corazón de Europa Central la ha convertido en una ruta obligatoria para los que visitan el “Viejo Mundo”.

La Capital de la República Checa es un destino tan histórico como sorprendente que deja con las ganas de volver por más.

praga
PRAGA Foto: fuente externa.

Praga. Prague. Praha. Prag. Algunas de las diversas formas para llamar a esta encantadora ciudad. Así de diversos son los calificativos para referirnos a ella los que hemos tenido el privilegio de conocerla: impresionante, monumental, cautivadora, mágica.

Por años se ha tomado como el punto base desde donde se puede visitar la campiña de Bohemia y otras ciudades, tales como Nüremberg, Viena (a 4 horas en tren), Bratislava y Budapest. De Budapest, precisamente, llegamos en tren a esta joya de la República Checa tras siete horas de un trayecto relajado acompañado de una hermosa visual a verdes campiñas y hermosos enclaves entre las montañas.

Quien visita Praga por primera vez puede que vaya predispuesto a encontrarse con un oasis de cultura musical: la ópera, los teatros, músicos en cada esquina.

Es eso. Y mucho más. Sólo bastan unas horas para quedar “hechizado” por sus callecitas “encantadas” y enigmática arquitectura, que nos hace recordar a los cuentos de hadas, princesas y caballeros de armadura de antaño.

Praga es conocida como la ciudad de las 100 torres y es que su casco viejo está rodeado de altas edificaciones en su mayoría de estilo gótico, sobresaliendo además un incontable número de techos recubiertos de tejas que le dan un toque medieval y a la vez acogedor.

Esta capital cuenta, entre sus características principales, con un legado de numerosas leyendas. La mayoría apuntan a que en muchos de sus antiguos edificios supuestamente habitan las almas de personas fallecidas que nunca han querido dejar la ciudad y que en las noches se dan a la tarea de recorrer las calles.

Para la televisión internacional se han realizado reportajes sobre fenómenos paranormales que allí se han verificado y hasta hay tours nocturnos que ofrecen visitas por lugares donde supuestamente estos espíritus han hecho de las suyas. Pero esto es sólo una parte de su amalgama de misterio y encanto.

Puente Carlos. Praga

Castillos, plazas, monasterios, jardines, torres históricas, museos, puentes hechizados, paseos en bote por el río Moldava que divide la ciudad y visitas a hermosas reservas naturales, como el Valle de Prokopské, es parte de la oferta que tiene para los turistas esta ciudad de unos 500 kmt2.

Al llegar hay que tener muy presente este nombre: “Malostranska”.

El circuito central en tranvía inicia aquí, desde donde se puede recorrer la capital checa y todos sus atractivos lugares.

Si se hospeda en un hotel en las afueras del casco antiguo, principal zona turística, en 15 minutos en tranvía se puede llegar a uno de los principales puntos de partida para recorrer la histórica ciudad: la Plaza de Venceslao.

Es la arteria comercial, cultural y social más importante de Praga; sede de comercios, bancos, hoteles, teatros y discotecas.

El lugar ocupado hoy por esta moderna avenida correspondía, originalmente, al llamado Mercado de Caballos, el mayor de todos los de la Ciudad Nueva Praguense fundada en 1348 por el rey de Bohemia y emperador romano-germánico Carlos IV. En el año 1848 el Mercado de Caballos cambió su nombre por el de Plaza de Venceslao, en honor al patrono checo.

Plaza de Venceslao o Wenceslao. Detrás Museo Nacional de Praga. Fotografía por Ricardo Liberato
Plaza de Venceslao o Wenceslao. Detrás Museo Nacional de Praga. Fotografía por Ricardo Liberato

El casco antiguo de Praga

Está formado por la Ciudad Vieja y la Ciudad Nueva (en la orilla derecha del río Moldava) y por la Ciudad Pequeña y la Ciudad del Castillo, en la orilla izquierda.

Se trata de un enredo de callejuelas llenas de coquetos rincones y detalles románticos. Ya nos habían aconsejado unos asiduos visitantes que mas vale perderse por las típicas callecitas de Praga y dejarse sorprender por agradables hallazgos.

Antiguo Barrio de Praga. Foto: fuente externa.
Antiguo Barrio de Praga. Foto: fuente externa.

Así, entre casitas y pequeños edificios antiguos de variopintos colores armónicos entre sí, de repente apareció majestuosa y algo temible la Torre de la Pólvora.

De estilo neogótico, fue fundada en 1475 por el rey Ladislao de Jagellón. En el siglo XIX fue empleada como polvorín, hecho que le dio el nombre.

A través de ella se pasa a la calle Celetná, pero antes vale bien la pena observar y entrar a una edificación que está a su lado: la Casa Municipal, ejemplar único del estilo Art Nouveau.

A principios del siglo XX se hallaba la Corte Real, sede de los soberanos de Bohemia desde finales del siglo XIV. Hoy sirve de recinto para actividades culturales y artísticas.

Torre de La Pólvora. Praga
Torre de La Pólvora. Praga

La calle Celetná es la vía de comunicación más importante  de la Ciudad Vieja de Praga en la que se dan   cita edificios de los más variados estilos arquitectónicos.

Su fase más antigua: la románica, la encontramos en los sótanos de todos los edificios actuales.

En esos recintos subterráneos hoy existen típicos restaurantes, tascas y bodegas donde degustar desde exquisiteces checas hasta disfrutar de la “música de los músicos” en los célebres clubes de Jazz.

Están soterrados porque el nivel del terreno en esa zona fue elevado varios metros con el paso de los años.

Al final de la calle Celetná se abre la Plaza de la Ciudad Vieja, que es la plaza más antigua e importante de la primera ciudad real praguense en ser fundada.

En la actualidad la rodean iglesias, tiendas de música, acogedores cafecitos y restaurantes que invitan a tomar un café acompañado de un delicioso strudell de manzana con helado, o bien una generosa ración de cerveza de la casa con chorizo y queso, dependiendo del “mood” en que se encuentre, eso si con una reconfortante vista garantizada a la plaza y a la desbordante arquitectura.

Un importante edificio de la Plaza de la Ciudad Vieja que cautiva de inmediato a los turistas es la iglesia de Nuestra Señora de Tyn.

Plaza de la Ciudad Vieja. Detrás iglesia de Nuestra Señora de Tyn. Praga
Plaza de la Ciudad Vieja. Detrás iglesia de Nuestra Señora de Tyn. Praga

La monumental fachada del templo de dos torres está separada de la plaza por el edificio de la llamada Escuela de Tyn, cuyas arcadas góticas figuran entre las más antiguas de Praga.

De noche más que iglesia puede parecer un “castillo de terror”, añadiendo más enigma al ambiente.

En el Ayuntamiento (testigo del bombardeo de Praga a fines de la Segunda Guerra Mundial y símbolo de la sublevación de los praguenses contra los ocupantes nazis a comienzos de mayo de 1945.) se encuentra el famoso Reloj Astronómico, del año 1410.

Pagando una módica suma se puede subir al observatorio para deleitarse en el día con el paisaje, desde donde se observa abajo la Plaza de la Ciudad Vieja y gran parte de la hermosa ciudad caracterizada por torres y tejas.

 

Iban disfrutando de un postre de chocolate con mimosa en un cafecito de la Plaza Vieja de Praga.
Iban disfrutando de un postre de chocolate con mimosa en un cafecito de la Plaza Vieja de Praga

Pero a este reloj también hay que disfrutarlo desde afuera.

De 8 de la mañana hasta las 10 de noche, a cada cambio de hora, aparecen en sus ventanas los doce apóstoles dotados de movimiento.

También se destacan figuras que simbolizan la Vanidad, La Avaricia y la Muerte. Son piezas en madera talladas por un famoso artista.

Otra dominante de la Plaza de la Ciudad Vieja es la iglesia de San Nicolás, del año 1735, obra del maestro del barroco praguense, Kilián Ignác Dienzenhofer.

Pasando delante del viejo Ayuntamiento se llega a la Plaza Pequeña, donde se destaca una preciosa reja renacentista del año 1560, así como la casa de los Rott, edificio de estilo neorrenacentista, del siglo XIX, con fantásticas pinturas murales en su fachada.

Esta Plaza da acceso a una de las calles más importantes y hermosas de Praga: la de Carlos, con valiosos exponentes de la arquitectura medieval.

Entre los edificios se destaca el situado en la esquina de las calles de Carlos y de Hus, con frontones renacentistas de estilo veneciano.

Cerca de allí se llega al fantástico Puente de Carlos por la denominada Torre del Puente de la Ciudad Vieja.

El Puente de Carlos finaliza ya en la orilla opuesta del río Moldava con las Torres del Puente de la Ciudad Pequeña.

La mayor de las dos torres fue construida en el siglo XV bajo el reinado de Jorge de Podebrady a imitación de la torre del extremo opuesto del puente.

Es una vía para comunicarte con el otro lado de la ciudad donde aguarda a los visitantes, enclavado en una loma, el Castillo de Praga.

También iglesias, monasterios y coquetas calles con tiendas y cafecitos que parecen sacados de un cuento de época medieval y que allí cobran vida.

Coqueto y acogedor el aura que hay del otro lado del río. Aquí también se puede llegar en tranvía pero vale la pena no perderse el trayecto a pié.

De este lado la primera visita obligatoria es al Palacio de Praga. Si hay suerte puede verse un cambio de guardia (¡bien apuestos en su mayoría, por cierto!) incluido marcha y toque de tambores.

Dentro del castillo aguardan una diversidad de ofertas para el deleite de los visitantes. No solo se recorren sus instalaciones, aposentos y museo con piezas de reliquia de la época como mobiliario, túnicas reales y demás objetos, si no que también cohabitan otros “mundos”.

Así, luego de conocer el castillo, salimos al patio central a tomar un rico café con un no menos rico pie de chocolate con nata para recuperar energías y seguir caminando.

A pocos pasos, en el mismo patio, está la Iglesia de la Virgen María mandada a construir por el rey en el año 890 y cuyos restos reposan ahí. Se trató del primer edificio sacro de las tierras checas.

Vista del Castillo de Praga y sus iglesias.
Vista del Castillo de Praga y sus iglesias.

Salimos de la iglesia y nos dirigimos al primer museo del juguete de Europa donde hay una colección de piezas que transportan a la niñez al más anciano.

Muy cerca de aquí en una pequeña carpa un hombre talla el hierro y lo moldea con ingeniosa habilidad a base de piedra y fuego.

Todos miran con asombro. El tallador y sus herramientas parecen haber viajado en el tiempo desde un remoto bosque medieval.

Pero si un lugar aquí cautivó a quien escribe se trata de La Calle de Oro. Recoleta, pintoresca.

Compuesta por casitas que parecen de muñecas pero en realidad estas antiguas viviendas pertenecían a una zona aledaña al castillo donde vivieron desde célebres escritores y médicos hasta los fusileros del castillo, artesanos y joyeros de la corte.

Las formas y tamaños de las casitas han sido respetadas y hoy se conservan, aunque pintadas, intactas.

En la actualidad la mayoría de las casitas de la Callejuela del Oro están convertidas en tiendas de souvenirs con el famoso cristal de Bohemia, joyas de granate, bisutería, libros, postales, discos, marionetas, pipas, artesanías, juguetes temáticos con jinetes, caballos, dragones y armaduras del medioevo y una “botica” que es el paraíso para los amantes de los tratamientos de belleza naturales donde se pueden conseguir desde cremas anticelulíticas a base de uvas, ¡hasta loción humectante de levadura de cerveza!

En la peculiar e histórica Calle de Oro.
En la peculiar e histórica Calle de Oro.

Luego de este relajante y divertido paseo, aún dentro del gran Castillo de Praga, llegamos a un lugar no tan encantador por la historia que encierra.

Se trata de una especie de catacumba utilizada en el tiempo del rey para enviar a prisioneros para torturarlos. Allí se puede ver todo tipo de macabros instrumentos para el cruel fin.

Saliendo ya del castillo una caminata obligatoria es por los jardines aledaños. Allí se encuentran exóticas especies de flores y árboles; con un paisajismo muy bien cuidado posee interesantes fuentes y esculturas.

En otro extremo del castillo se puede salir hacia la Calle Neruda. Es una de las calles más hermosas de Praga y la mayoría de sus edificios conservan hoy magníficos símbolos.

Esta emblemática vía desemboca en la rampa del Castillo de Praga, en cuyo interior se yergue la hermosa Catedral de San Vito, punto final del Camino Real.

Dentro de la Catedral de San Vito

En las afueras del castillo hay que dejarse llevar por el ambiente religioso que caracteriza esta zona y subir una pendiente para llegar a Loreto.

Es un monasterio, un lugar santo de peregrinación del culto mariano. Es una réplica del ubicado en Italia

cuya devoción en el siglo XIII produjo una repercusión tal, que en los países del dominio de los Habsburgo se construyeron numerosas réplicas.

El Loreto praguense por su incorporación urbanística y su expresión arquitectónica figura entre los más hermosos y visitados.

En el interior de la Santa Casa se han conservado hasta nuestros días fragmentos de los frescos de las paredes, a imagen y semejanza de los del Loreto italiano, así como la escultura de la Virgen de Loreto, negra, sobre un altar de plata, de estilo barroco.

Al salir de allí da gusto bajar las callejuelas, contemplando el río y el otro lado de la ciudad.

De lejos se puede observar un alto mirador panorámico así como diversos globos donde la gente da paseos para ver a Praga desde el cielo.

El Loreto de Praga
El Loreto de Praga

Una ciudad musical, bohemia y de contrastes.

El teatro Nacional de Praga es una opción inefable para las típicas noches en Praga. Lo mejor es que por un precio bastante razonable se puede disfrutar de una interesante diversidad de conciertos, obras teatrales y óperas.

Allí nos deleitamos, reímos y lloramos con la puesta en escena de La Traviata, de Giuseppe Verdi, por la Národní Divaldo Opera.

La experiencia es un regalo a los sentidos. Se dan cita tanto turistas como lugareños. La vestimenta varía: tanto la ropa cómoda y práctica de cualquier vacacioncita a quien se le hizo tarde para ir al hotel a cambiarse, como trajes de gala. Por ahí vimos hasta a un acaudalado caballero japonés que se hizo acompañar de dos geishas.

Por otra parte hay que destacar para los amantes del jazz que en esta ciudad se celebra anualmente uno de los más populares festivales de jazz en el mundo.

Vista de Praga de noche.
Vista de Praga de noche.

Como muchos de los principales destinos del mundo Praga no escapa a los contrastes.

Si bien sus barrios y zonas de interés turístico están dotadas de mucho arte e historia manifiestos de su arquitectura y contexto no menos cierto es que por los alrededores también se erigen modernas y curiosas edificaciones, como la Casa Danzante.

Su título se debe a que sus torres simbolizan a dos bailarines norteamericanos: Ginger Rogers y Fred Astair.

A fred le representa la torre de piedra y a su pareja Ginger la de cristal.

En lo alto de la torre que simboliza al bailarín se encuentra una cúpula construía con tubos metálicos, embozada en un cabello imaginario. Estas torres no son museos ni están abiertas al público, guardan oficinas privadas.

La emblemática Casa Danzante de Praga.
La emblemática Casa Danzante de Praga.

La cerveza, por costumbre y tradición, es la reina para acompañar casi todas las comidas en esta ciudad.

Praga es un paraíso para los bebedores de cervezas debido a las distintas variedades que se pueden encontrar. Pero también los vinos checos poseen mucha solicitud.

Recomendar el famoso Melnik de Bohemia, también el Bzenec o el Mijulov, entre otros. Una forma de poner broche de oro la comida puede ser con un licor típico checo. Los más destacados son los licores de melocotón y de ciruelas.

Disfrutando de una cerveza artesanal en un restaurancito de la Plaza de la Ciuad Vieja.
Disfrutando de una cerveza artesanal en un restaurancito de la Plaza de la Ciuad Vieja.

A parte de los Restaurantes también podemos encontrar los “vinárna”, que son bares especializados en vino, y los “Pivnice” para tomar una copa. Pero si hay ánimo para mas “movida”, lo ideal es luego de cenar ir a disfrutar de magníficos conciertos de jazz en los diferentes cafés o clubes de este género o ir a bailar.

Para finalizar quiero destacar que el pueblo checo sufrió los embates y persecución del holocausto y muchos también fueron víctimas de los años en que el comunismo la mantuvo dividida.

Tal vez por eso o por el drástico frío que los azota en invierno, o por cualquier otro motivo, hay que afirmar que (algunos turistas le dan importancia, otros no) la gente de este hermoso enclave no es la más alegre ni hospitalaria de Europa Central, rasgo que queda minimizado por las irresistibles ofertas para descubrir, disfrutar y aprender.

Que tu vida siempre esté llena de luz. Praga Mágica.
Que tu vida siempre esté llena de luz. Praga Mágica.
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Acerca de Ony Valdez 43 Articles
Ony Valdez Periodista, Productora, Locutora, Relacionista Publica y Bloguera. Fundadora del Blog http://www.misviajesmidestino.com Si quieres escribirme un correito, puedes ir a la sección de contacto.

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