“Dicen que estamos hechos de sueños, utopías e ilusiones. Que nuestra maleta viaja llena de experiencias y vivencias que recordar”. Bodegas Ramón Bilbao.
Hacía mucho tiempo que mi esposo Iban y yo estábamos esperando la oportunidad para ir a visitar algún viñedo.
Se dio este verano, cuando al finalizar unas sesiones de trabajo que él tenía en Madrid, tomamos unos días de vacaciones para visitar a su familia en San Sebastián.

Alquilamos un “coche” (como dicen allá) para trasladarnos de la capital española al País Vasco y, estratégicamente, acordamos que no nos caería nada mal hacer una “parada técnica” de dos días por La Rioja, ubicada a medio trayecto entre ambas regiones.
Así que salimos por la autovía A-1/E-5 en dirección a Haro, en la Rioja Alta, para hacer nuestra primera parada en Bodegas Ramón Bilbao, recomendada por nuestro amigo Manuel Gómez, Gerente de Ventas de Manuel González Cuesta.
“Acuérdate de dónde vienes”
Cuando busqué información sobre esta reconocida bodega me llamó mucho la atención uno de sus lemas al contar su historia y origen: “Acuérdate de dónde vienes”…
Lo primero de lo que nos percatamos al llegar fue de que están en un proceso de expansión. Se anticipaba el exquisito y acogedor resultado final. Desde sus inicios la bodega ha estado en renovación continua.
Después de dejar unas altas y sofocantes temperaturas en Madrid nos encantó sentir el agradable y fresco clima y el aire puro que se podía respirar en la falda de la Sierra de Cantabria.
Muy parecido a la sensación de estar en nuestras montañas dominicanas.

Me encantó saber que el fundador de este imperio, Ramón Bilbao Murga, un cosechero avanzado, pionero en el arte de la crianza de vinos, impulsó su negocio con una mente viajera.
Entonces organiza un viaje por diversos lugares llevando sus mejores caldos y expandiendo así su marca.
Fue una sabiduría que se transmitía de generación a generación, hasta 1966, cuando muere sin descendencia. Ramón Bilbao Pozo, el nieto del fundador.Pasó a ser sociedad anónima y, en la actualidad, la empresa familiar Diego Zamora S.A. continúa con el legado.

LOS TESOROS DE LA BODEGA:
Conocimos el lugar donde almacenan sus productos consentidos:
• El Mirto, un exquisito y premiado vino que pasa 22 meses en barrica nueva de roble francés, la cual cambian cada cinco años.
• El Ramón Bilbao Gran Reserva, que reposa 30 meses en barrica de roble americano y, posteriormente, 36 meses más embotellado en un espacio subterráneo, en total quietud y oscuridad.
A Iban le encantó conocer que, además de en la madera y en acero inoxidable, hay una vuelta a elaborar el vino en concreto, como se hacía hace unos años.
Rodolfo Bastidas nos contó con orgullo que la bodega que dirige fue premiada con el galardón de Mejor Bodega Española en 2014 por la International Wine & Spirits Competition (IWSC) y, en 2011, su delicioso tempranillo (uno de nuestros favoritos para la mesa) fue catalogado como el mejor del mundo.
LOS VIÑEDOS
De la bodega nos fuimos en vehículo a los viñedos.
Hicimos un recorrido por los campos de la zona que se me antojó podría ser una buena propuesta para un rally, por los retos que presentaba el terreno y los rincones encantadores con paisajes bucólicos que invitaban a respirar, pensar y a llenarse de paz.
Fue la parte que más me gustó. Me dieron ganas de salir corriendo entre los caminitos.





LA CATA:
Para cerrar con broche de oro este día memorable, qué mejor forma de hacerlo que degustando los famosos vinos Ramón Bilbao en el campo de batalla.
Para esto fuimos con quien ya a esa hora era nuestro amigo Rodolfo a la parte vieja de la capital y corazón de La Rioja, Logroño.
Allí conocimos algunos de sus famosos bares y comprobamos que nuestro nuevo amigo es toda una celebridad, ¡la gente le paraba para saludarle a cada pocos metros! Era viernes por la noche y me encantó lo acogedor de sus callecitas y la vibra del ambiente.
Fuimos a tres bares donde, en dos ocasiones, entre tapas exquisitas (difícil no comer muy bien en cualquier región de España), degustamos el Crianza, un tempranillo a mi gusto delicioso, afrutado y muy agradable al olfato y al paladar. Está considerado por los expertos como una apuesta segura para la mesa.
Y como lo mejor se guarda para el final, culminamos con su Edición Limitada. No hay que ser catador experimentado (aunque sí gustarle el vino tinto) para saber que se está ante algo muy especial. Rodolfo Bastidas nos explicó que se trata de la selección de las mejores uvas y de las mejores barricas para su conserva.
Y en lenguaje de mis amigos enólogos y catadores les diré que se trata de un vino con fuerte personalidad, de color rubí intenso, de perfecto equilibrio entre fruta y madera. Si te concentras percibirás aromas de cacao, hojas de tabaco y menta…. No me quedó mal, ¿a qué no? 😉
“Cuando emprendas un nuevo viaje, mira con otros ojos, busca nuevos horizontes que conquistar y sensaciones que probar: gustos, aromas, matices que hacen la vida diferente”.
Hermosisimo post!! Esta narración es ademas de una magnífica escritora, de una ecperimentada enóloga! Felicidades!!